Cinco apuntes breves para acabar

Las ideas que contiene está última página deben leerse únicamente como reflexiones personales de lo experimentado en Emet. 



1 Los profesores debemos ocuparnos de buscar vías complementarias para que nuestros alumnos conozcan otras culturas y entiendan que existen otras formas de ver el mundo, que la globalización aún no haya borrado. Por eso, quiero expresar mi reconocimiento al trabajo en este proyecto del inagotable Mehmet Minaz así como de los equipos directivos del Sanse y del Gazi Emet Anadolu Lisesi. Pero de nada sirve ese trabajo extra que asumimos, tan altruistas, si no les hacemos ver a los alumnos el valor que tiene y, en consecuencia, les exigimos un compromiso que lo justifique. 




2 Internet y su inmediatez están acabando con la lectura profunda de los textos, y la literatura se muere para muchos jóvenes. En este sentido, me gustó mucho el proyecto de lectura del instituto turco, que, aparte de las lecturas específicas de asignaturas, como Inglés (donde, por ejemplo, Animal's farm, se lee de manera colectiva, pero cada alumno expone parte de la obra); reservan una clase de los viernes para la lectura silenciosa: cada estudiante lee un libro de su elección y sus lecturas se van contabilizando. Al final del curso, el centro premia a los más lectores. No obstante, las lecturas no conllevan evaluación, sino que su reconocimiento se basa en la confianza que los profesores tienen en la honestidad de sus estudiantes. 





3 El sistema educativo turco, en cuanto a la enseñanza obligatoria, me produce cierta envidia: se compone de tres bloques de cuatro años, de manera que al último, a los lisesi, solo llegan los que tienen una vocación inequívoca por los estudios. Los que no habrán sido derivados hacia la formación profesional. Así que en el Gazi Emet Anadolu Lisesi solo se matriculan los futuros estudiantes universitarios. Esto contribuye a que las relaciones entre profesores y estudiantes sean las esperables: cordura, respeto, disciplina..., pero, también, camaradería: son, generalmente, amigos, pero, al mismo tiempo, cada uno ha asumido su rol. Además, está el reparto de tareas entre los estudiantes, que asumen gestiones variadas de la vida del centro, como el control del acceso al edificio o la gestión de los préstamos en la biblioteca.  



4 Mis anfitriones en Turquía tenían mucho interés en que visitara el centro deportivo de Emet. Un edificio moderno, donde todo parece recién estrenado o por estrenar. Así que jugamos un divertido partido nocturno de voleibol entre dos equipos en los que nos mezclamos alumnos y profesores. El edificio está concebido como una especie de casa de la juventud, pues, además de con salas deportivas (baloncesto, voleibol, tenis de mesa...), cuenta con otras para los juegos de mesa (entre ellos, el mangala, muy característico de Turquía), salas de reunión, cine-fórum,  salón-cafetería, o mejor dicho, salón-tetería, equipado con algo de lectura... No han terminado de equiparlo, pero la idea es formidable: un espacio para el deporte y la cultura como punto de encuentro de la juventud o de los ciudadanos de Emet en general. ¡A ver si nuestros políticos toman nota y hacen algo parecido donde estuvo el Pabellón Portillo!



5 El baño turco es uno de los grandes atractivos del país otomano. Quien lo tomó lo sabe, diría Lope de Vega. No son mixtos, sino que unos días reciben a los bay 'hombres' y otros a las bayan 'mujeres'. La invitación fue otra muestra más del enorme sentido de la hospitalidad de los turcos, y, en particular, de los profesores que me acogieron en Emet. Acudí con tres de ellos, más dos de sus hijos, al hamman del Golden Grass Hotel. Solo necesitas un bañador, una toalla, gel y champú. Te sumerges durante una media hora en una pequeña piscina de agua templada, casi caliente, que, mientras conversas u observas, te va sedando. Después, pasas a una sala con tumbonas, donde la sensación de relax se completa. Para venirte arriba, agua con gas y limón. Y los habituales chistes de los profes turcos, que se encasillan ellos mismos, como normals, experts o leaders teachers. Comparan su suerte y sus sueldos y se ríen todos, porque no hay maldad. Finalmente, llega la hora de despabilarse y dejar que tu compañero, con una ruda manopla, te frote y te despoje de todas las impurezas que tengas en la piel. Se te irán así por el sumidero muchos prejuicios, aunque, en mi caso, ya hacía días que me había despojado de la mayor parte de ellos. Después llega la ducha, te enjabonas y con un balde te enjuagas, poco a poco, y a la habitación: a dormir como un bebé. 



Comentarios

Entradas populares de este blog

Un sistema parecido y, a la vez, muy diferente